DEBAJO DE LA ALFOMBRA

La insoportable situación creada por el tema de las vacaciones 2017, que obliga a los firmantes a buscar como desviar la atención de los trabajadores intentando tapar las miserias del CEV, y por otro lado el imperativo de cumplir los objetivos empresariales, intentando evitar que la Dirección quede en evidencia al no alcanzarse los objetivos del PSI, son dos ingredientes de enorme peso que empujan a una firma con urgencia de la prórroga del CEV.

El PSI es un negocio enorme para la Empresa ya que, por cada empleado que se acoja al plan la Compañía se ahorra un mínimo de 350.000 euros. Es fácil imaginar las tremendas cifras que arroja ese Plan. Entre 1.750 y 2.200 millones de €.

El problema para la Empresa ha surgido cuando la adscripción al PSI ha sido inferior a la esperada, apenas supera el 65%. Muy por debajo de las del último ERE, que rebasó con creces el 90% de adscritos sobre los posibles. Eso se traduce en muchos millones.

Los favores repartidos entre los firmantes del CEV han salido caros. La diferencia entre el convenio y ERE anterior, rubricados por STC-UTS y este, se traduce en elevados perjuicios para los trabajadores, y también para la Empresa. Nuestra aportación se ha demostrado crucial para elaborar un acuerdo beneficioso.

Ahora, las prisas para firmar la prórroga, incluso antes de que acabe este año, podría dejar como herencia a los trabajadores que padezcan la continuidad del CEV, es decir, los que continúen en la Empresa, un legado de injusticias, discriminaciones y recortes en las condiciones laborales impuestas por el texto y no corregidas en la prórroga.

De ahí nace la necesidad de separar los planes de adecuación de plantilla y los Convenios Colectivos. Una tendencia cada vez más extendida en las empresas del sector. Que evita las subvenciones cruzadas entre los que continúan su vida laboral, y los que abandonan la compañía. Son dos asuntos completamente opuestos: los ajustes de plantilla son iniciativas de las empresas, mientras que las mejoras laborales de los convenios son propuestas de los trabajadores.

El CEV es un fracaso integral incluido su propósito inicial de implantar un convenio único para tres empresas que normalizara las condiciones laborales. Son tantas las excepciones que tiene el texto del CEV, que cuesta encontrar dos trabajadores que se rijan por los mismos articulados. El resultado ha sido un incremento en la discriminación.

Prorrogar el CEV sin subsanar los enormes defectos de los que adolece, sería un ejercicio supino de irresponsabilidad, además de una huida hacia delante de los firmantes.

En STC-UTS consideramos que los tiempos no están para soberbias y es momento de propiciar el consenso. Ya ha quedado demostrado que lo barato sale caro, y acuerdos como el CEV perjudican a los trabajadores y ponen en PELIGRO el futuro de la Empresa.

Para construir futuro, caminaremos juntos, para recortar derechos, nos encontrarán enfrente.

Seguiremos informando.

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