CONTAR DESDE CERO

Ya tenemos lio con las vacaciones de 2017. Hasta la aparición del CEV los criterios de vacaciones era algo que todos conocíamos, y por tanto sabíamos que esperar. Con el texto de este convenio oscuro, confuso y mal hecho, se ha engendrado la confusión y zozobra en el seno de la plantilla.

Se supone que el CEV establece que 2017 es el año donde comienza a implantarse el nuevo sistema de rotatividad en la asignación de vacaciones, que sustituye al tradicional método de mayor antigüedad en la Empresa.

Para ello, en el artículo 98 del CEV se especifica el mecanismo del nuevo sistema de preferencias y los plazos de puesta en marcha…¡Supuestamente!

Y decimos supuestamente porque al parecer, la Empresa ha interpretado que el año 17 es el año 0 del sistema, y contará para calcular las preferencias, pero no para aplicarlas. Algo que el ambiguo redactado no deja bien claro.

Para mayor abundamiento en la confusión, hemos constatado que algunas unidades habían elaborado los grupos de rotatividad que establece el nuevo sistema, mientras que otras no habían hecho nada. Nivel de entropía muy alto en Recursos Humanos.

En cuanto a los mecanismos informatizados diseñados al efecto para asignar las vacaciones. Eso también se encuentra en el año cero.

En STC-UTS no frecuentamos la vehemencia ni la exageración en nuestros postulados. Sin embargo, asuntos de primer orden para los trabajadores, como las vacaciones, merecen de un trato que los firmantes del CEV y la Empresa no están dando, y en eso nos van a tener enfrente.

Independientemente de que al final se implante, o no, el nuevo sistema, tenemos la seguridad que aparecerán perjuicios para algunos trabajadores, fruto de la interpretación del confuso texto del Convenio.

Es por ello que desde STC-UTS iniciamos desde ya una campaña para reclamar los derechos de aquellos compañeros los cuales perciban que se les ha causado un perjuicio en la concesión de vacaciones 2017.

Si te consideras perjudicado/a, por este asunto, ponte en contacto con nosotros y te asesoraremos.

Que el CEV es una chapuza y sus creadores no han estado a la altura, era algo que ya sabíamos. Las consecuencias las estamos pagando, y seguiremos pagando los trabajadores, y por desgracia, lo peor está por llegar.

Se aproximan tiempos complicados, pero estamos preparados para afrontarlo.

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