LA IMPORTANCIA DEL VOTO

El próximo día 26J se pone en práctica el acto cumbre de la democracia: todos y todas las ciudadanas tenemos en nuestras manos decidir y lo hacemos desde la igualdad, sin privilegios, como dice el lema “un hombre o una mujer, un voto”. Las clases y las diferencias sociales desaparecen y triunfa el ciudadano libre de toda circunstancia, con su voz y con su voto.

Durante las campañas electorales nos halagan y nos llenan de promesas, incluidos los partidos más pro-patronales, pero ni nos darán voz ni pondrán en práctica políticas que nos beneficien.

         Desde STC entendemos que no se puede gobernar yendo contra los intereses de los ciudadanos, no se puede legislar atendiendo a los intereses de las multinacionales, no se puede hacer oídos sordos al clamor de las clases populares que piden igualdad y justicia social.

         Desde STC  llevamos mucho tiempo denunciando las reformas laborales que se han implantado en nuestro país. Reformas laborales que han ido minando nuestros derechos laborales, sociales y económicos, han limitado nuestro poder adquisitivo, han acabado con la perspectiva de poder conciliar nuestra vida laboral y personal, han finiquitado de un plumazo nuestro futuro como trabajadores, han conseguido que miles de jóvenes se hayan tenido que ir de nuestro país, han impuesto que tengamos que trabajar más años para poder jubilarnos y sin garantizarnos una pensión de jubilación digna para vivir nuestros últimos años de existencia.

         Desde STC no queremos que esto se perpetúe y luchamos para que se transformen las cosas y que los que gobiernen después del 26J atiendan y escuchen las necesidades de la mayoría social de este país.

Por todo ello, desde STC:

  • No renunciamos a conseguir una jornada laboral de 35 horas semanales.
  • No renunciamos a jubilarnos a los 60 años y con una pensión digna.
  • No renunciamos a derogar las reformas laborales que han destruido nuestra dignidad como trabajadores.
  • No renunciamos a eliminar la especulación en las subcontrataciones que tienen en régimen de semi-esclavitud a miles de trabajadores, autónomos y “falsos autónomos”.
  • No renunciamos a defender que la salud no puede ser un elemento que discrimine quién tiene derecho a trabajar y quién ha de ser despedido.
  • No renunciamos a tener un salario digno que nos permita vivir y mantener a nuestras familias.

         En definitiva, no renunciamos a vivir en una sociedad, en la que las personas estén por encima de los intereses económicos de las multinacionales y los bancos.

Tenemos una oportunidad ahora. Todos los que formamos parte de este país, si queremos hacer valer nuestras necesidades, tenemos que ser conscientes de la importancia del voto y muy cuidadosos a la hora de elegir quién nos va a gobernar y legislar.

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